
Jordi Boldó presenta La Mirada Errante en Nuun Espacio de Arte
Oaxaca, Oax. 17 de diciembre de 2012 (Quadratín).- Testimonios de la barbarie del pintor colombiano Fernando Botero, que permanecerá en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) desde este diciembre y hasta marzo de 2013.
Testimonios sobre la barbarie es una muestra donde el concepto de arte como productor de placer queda totalmente lejos. El arte, en esta ocasión, viene a ser vía para la expresión del dolor, la impotencia, la humillación y la muerte.
Fernando Botero, uno de los artistas latinoamericanos más cotizados en el mundo, dijo una ocasión que estas obras surgieron de su obligación moral de mostrar la magnitud del drama que vive Colombia para dejar un testimonio sobre un momento tan irracional de nuestra historia.
Desterrado de Colombia por decisión propia en los años noventa, para establecerse en Nueva York, el pintor y escultor de 80 años emprendió desde el exilio una serie de cuadros que evocan los pueblos, paisajes y costumbres de su país, pero que también tienen esa cara terrible de la violencia.
La salida del artista plástico de Colombia se atribuye a los cuestionamientos a que estuvo sometido por presumibles nexos con capos del narcotráfico como Pablo Escobar, en cuya casa la policía encontró pinturas de Picasso, y de Fernando Botero.
Yo no tengo la culpa de que le gustara mi pintura a Escobar, dijo en su descargo, pero sus amigos le sugirieron que por seguridad se alejara de Colombia pues Pablo Escobar no era el único narcotraficante que compraba obras suyas, narran notas periodísticas.
Botero realizó una pintura titulada precisamente La muerte de Pablo Escobar y declaró públicamente su rechazo a la violencia provocada por el narcotráfico, postura que se refleja claramente en esta exposición.
La desnudez de los personajes de Botero acentúa el dramatismo de las situaciones. La desnudez como signo de la indefensión de los seres humanos ante el poder destructivo de las armas y de la maldad de quienes las utilizan indistintamente contra hombres y contra mujeres.
Y si bien las 67 imágenes de la exposición revelan la situación de Colombia, el gran parecido con lo que ha ocurrido en México en los últimos años es asombroso.
Testimonios de la barbarie es una exposición donada por Fernando Botero al Museo Nacional de Colombia, el cual facilitó la obra para su exhibición en Oaxaca.